
El jaguar ha sido objeto de culto por gran parte de las culturas indígenas de México, América Central y Sudamérica. Los félidos fueron considerados como criaturas mágicas por muchas culturas en todo el mundo a lo largo de la historia. El jaguar además de ser el felino más grande de América, destaca por su fortaleza, andar sigiloso, gran habilidad para la caza y notable velocidad, por lo que fue considerado con habilidades sobrenaturales y se le ha ligado a las prácticas de los chamánes,[10] a distintos dioses y a rituales religiosos.
14º día en el calendario mexica.
En el México precolombino, los guerreros jaguar (guerreros profesionales aztecas pertenecientes a las clases bajas), portaban pieles de jaguar sobre la espalda a modo de distintivo en la batalla. El jaguar simbolizaba el decimocuarto día de cada mes en el calendario mexica. Para los aztecas era el animal asociado a la deidad Tezcatlipoca. En el yacimiento arqueológico de Teotihuacan existe un Palacio de los Jaguares, llamado así por las representaciones de estos félidos en su interior.[78] También hay representaciones de jaguares en otros yacimientos, como Teotenango, Chalcatzingo, Dainzú, Oxtotitlán, Cacaxtla, Xochitécatl, La Venta, Malinalco y Teopantecuanitlán. En el estado de Chiapas, el simbolismo de este animal ha perdurado hasta nuestros días y se manifiesta en el arte y los rituales de los pueblos indios chiapanecos.
En Mesoamérica, tenía un papel importante en la religión olmeca, evidenciado por numerosas representaciones de este animal en esculturas y estatuillas, en algunas de las cuales pueden contemplarse seres que son mitad hombre y mitad jaguar.[78] En la cultura moche, del norte del Perú, era representado como un símbolo de poder en muchas de sus cerámicas.[79] Para la civilización maya eran los intermediarios entre los vivos y los muertos, compañeros en el mundo espiritual y protectores de los palacios reales. La palabra maya para jaguar es b'alam, que fue también incorporada al nombre de varios reyes mayas. En la ciudad maya de Chichén Itzá existen los «Templos del Jaguar», una «plataforma de las águilas y los jaguares» y el «trono de Kukulcán» con forma de este felino. Otras ciudades mayas con representaciones de jaguares son Yaxchilán, Ek Balam y Toniná. En la parroquia de San Miguel Arcángel, en la ciudad de Ixmiquilpan del estado de Hidalgo, existen diversas representaciones de jaguares y otros motivos prehispánicos.[80
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